En diciembre de 1531, la Virgen María se apareció en el cerro del Tepeyac, cerca de la Ciudad de México, a un humilde indígena llamado Juan Diego. Le pidió que se construyera un templo en su honor y dejó grabada su imagen en la tilma de Juan Diego, una imagen que perdura hasta nuestros días. Su aparición marcó un nuevo comienzo para los pueblos de América: un mensaje de conversión de corazones que nos invita, ante todo, a mirar a su Hijo, Jesucristo, y a recibir y compartir su amor.
Nuestra Señora de Guadalupe no es solo la patrona de México, sino de toda América. Vino como madre para todos, especialmente para los pobres y los que sufren, mostrando que cada persona, sin importar su origen o idioma, es amada y valiosa a los ojos de Dios. Por generaciones, su imagen ha sido consuelo y fuente de unidad para inmigrantes y familias lejos de casa, un recordatorio de que nunca estamos solos.
Cada diciembre, nuestra parroquia se prepara con una novena de oración, y antes del amanecer del 12 de diciembre nos reunimos con cariño para cantarle Las Mañanitas. La celebración continúa con una Misa especial y una fiesta después, llena de música, comida y tradición. Este año, nuestra parroquia también se une a la Antorcha Guadalupana diocesana, un relevo de antorcha en su honor, recibiremos la antorcha el 1 de noviembre de 2026, durante nuestra Misa de la 1:00pm, una hermosa señal de fe y unidad que conecta a nuestra comunidad con la de toda América.
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